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La profesión de detective privado es una de las más desconocidas

Detective e investigador en Madrid

La profesión de detective privado es una de las más desconocidas

En la actualidad, en España hay alrededor de 1500 detectives privados en activo. Pero, ¿realmente es una actividad tan apasionante? La respuesta es afirmativa, aunque el desarrollo de esta profesión poco tiene que ver con esos personajes de películas y de series de televisión, según explica un portavoz de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (APDPE). Además, en ocasiones, se tiende a confundir su labor porque se piensa que “se espía”, cuando “un detective no espía, sino que investiga y no se hace nada que esté fuera de la ley”, aclaran desde la APDPE.

Esta profesión es muy diferente a otras porque cada día es distinto y la actividad del profesional puede variar en función del caso que investigue, lo que conlleva que haya que hacer la investigación de una persona de día e, incluso, de noche para conocer su actividad y movimientos pero con mucho cuidado para no ser descubiertos; seguir pistas dentro de la investigación que conducen a otra ciudad o país o analizar discos duros de ordenadores para lo que, a veces, se puede requerir la colaboración de otros profesionales… La hora a la que se comienza a trabajar sí se conoce, pero no siempre se sabe cuándo va a acabar el día.

En su labor son claves las nuevas tecnologías para, por ejemplo, tomar fotos como prueba de un hecho o bien grabar un vídeo o los equipos de comunicaciones o dispositivos de audio, entre otras, aunque los aparatos que se emplean tampoco son tan sofisticados como en las películas, si bien se utilizan para trabajar más instrumentos que la típica lupa de los detectives privados de ficción más famosos. No obstante, también hay una parte del trabajo que se realiza en la oficina para atender a los clientes.

Y, aunque cada caso es diferente, sí se puede hablar de unas funciones del detective privado comunes a toda investigación que realiza como la obtención y aportación de información y pruebas sobre conductas y hechos privados en el ámbito económico laboral, familiar, mercantil o social entre otros; investigar delitos perseguibles por instancia de parte o por encargo de personas legitimadas o vigilar en ferias, hoteles, exposiciones… en grandes superficies comerciales y en locales públicos de gran afluencia.

Unas actividades en las que existen algunos límites que el detective privado no puede sobrepasar como llevar a cabo investigaciones sobre delitos perseguibles de oficio -teniendo que denunciar ante la autoridad competente los hechos- ni utilizar para sus investigaciones medios personales o técnicos que atenten contra el derecho al honor, la intimidad personal o familiar, la propia imagen o el secreto de las comunicaciones.

¿Qué hay que estudiar?
Un día a día un tanto imprevisto y que es una de las facetas menos conocidas de la profesión, así como la formación que se precisa para ejercerla. Para ser detective privado se deben cursar estudios universitarios en centros que están autorizados por la Unidad Central de Seguridad Privada, que está habilitada en el Ministerio del Interior, a los que se accede si se tiene el título de Bachiller, de Técnico Superior u otros estudios equivalentes a efectos profesionales. Y, además, es conveniente tener una serie de aptitudes como habilidades básicas de observación y pesquisa, estabilidad de ánimo y mente despierta, capacidad de adaptación y resistencia física, entre otros, siendo igualmente recomendable saber idiomas y tener conocimientos técnicos.

Normalmente optan por este tipo de estudios los profesionales de investigación privada, funcionarios o aspirantes a funcionarios de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, instituciones penitenciarias, empresarios y directivos de empresas de seguridad o personal de compañías de seguros o de industrias, aunque también los cursan personas que no tienen ninguna relación con estos campos y que directamente eligen ser detectives privados como profesión porque ven en ella una práctica apasionante que eligen porque existen salidas profesionales reales.

Los centros en los que se pueden cursar estos estudios son limitados y es importante que la persona que quiera ser detective privado se cerciore de que la universidad o centro de estudios está reconocido por el Ministerio del Interior, ya que en caso contrario no se podrá obtener la tarjeta de identificación profesional (TIP) que habilita para el ejercicio de la profesión.

Dentro de las opciones que hay en España para estudiar esta formación se encuentra el Instituto de Seguridad Privada Cenproex, que los imparte con la Universidad de Extremadura; el Centro Español de Nuevas Profesionesque expide título de la Universidad Camilo José Cela; Avizor-Centro Superior de Formación; Prosulting; Universidad Complutense de Madrid; Universidad de Alicante; Universidad Rey Juan Carlos; Universidad San Pablo CEU Madrid; Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona; Universidad de Salamanca; Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid; Universidad del País Vasco; Universidad de Barcelona; Universidad de Valencia; Universidad de Almería; Universidad de Granada;  Universidad Nacional a Distancia (UNED); Universidad de Murcia y la Universidad de Málaga.

La formación, habitualmente, consta de “tres años lectivos de nueve meses de duración”, según explica Francisco Moreno, director comercial del Instituto de Seguridad Privada Cenproex. Durante este período, los futuros detectives privados cursan diferentes asignaturas a través de las que se adquieren conocimientos de derecho, sociología criminal, medicina legal o legislación, entre otros temas.

Por ejemplo, en el primer año de estudios, el programa incluye derecho penal, estadística criminal, deontología profesional, medicina legal, psicología criminal, sociología criminal u organización y modelo policial, entre otras asignaturas. Por su parte, en el segundo curso se estudian materias como psiquiatría forense, penología, delincuencia y responsabilidad forense, aparte de ahondar en medicina legal y criminología.

Finalmente, en el tercer curso, los contenidos formativos comprenden técnicas de investigación policial, química criminalística e investigación de incendios, documentos, fotografía, imagen y sonido, derecho administrativo, derecho laboral, derecho civil, derecho mercantil o derecho constitucional, entre otras materias.

No obstante, en algunos casos puede haber variaciones entre las asignaturas, algunas de las cuales se permite convalidarlas si se han estudiado titulaciones relacionadas como es el caso de Derecho, Psicología, Ciencias del Trabajo, Enfermería, Medicina, Sociología, Empresariales, Relaciones Laborales, Graduado Social, Fisioterapia o Gestión y Administración Pública, entre otras, no siendo necesario tener que cursar todas las materias.

Además, los estudiantes realizan prácticas con la Policía Nacional o en Departamentos de Criminología de unas 100 horas de duración por cada año, en las que se tiene un contacto directo con el día a día de la profesión y se trabaja con diferentes aparatos para ver “huellas dactilares o para realizar transmisiones”, añade Francisco Moreno, de Cenproex.

Es habitual, igualmente, que dentro de los estudios se tengan que realizar trabajos de investigación para profundizar en algunos aspectos que estén relacionados con las materias que se imparten durante el curso, siempre tutelados para que el futuro detective privado pueda establecer la estructura de trabajo.

El coste de estos estudios, oscila según el centro en el que se estudie, pero en general suelen ser más económicos que otros títulos universitarios. Por ejemplo, el primer año puede costar en torno a los 1.200 euros, cantidad que también se abona para el segundo año, mientras que para el tercer curso académico el precio puede rondar los 1.700 euros aproximadamente.

Posteriormente, la formación puede continuar una vez obtenido el título y se está en ejercicio a través de seminarios o cursos especializados sobre diferentes materias como crimen organizado, grafología o prevención de riesgos financieros, entre otros. Pero esto no es estrictamente necesario, aunque la formación continua siempre es recomendable como en otras profesiones.

Tras obtener el título, ya se puede solicitar la TIP a la que se tiene acceso directamente tras aprobar los estudios, aunque es fundamental que se solicite y que el detective privado la posea para ejercer, teniendo que renovarla periódicamente. Hay que tener en cuenta que siempre hay que llevarla consigo porque debe presentarla cuando le sea requerida.

Pero para obtener esta licencia, aparte de haber superado los cursos, es preciso cumplir otra serie de requisitos como ser mayor de edad; tener nacionalidad de alguno de los Estados miembro de la Unión Europea o de un estado del Espacio Económico Europeo; tener las aptitudes físicas y la capacidad psíquica necesaria para ejercer las funciones de detective privado; no tener antecedentes penales y no haber sido condenado por intromisión ilegítima en el ámbito de la protección del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y la propia imagen y de otros derechos fundamentales en los cinco años anteriores a la solicitud.

Y, aún hay más requisitos, como no haber sido sancionado en los dos o cuatro años anteriores por infracción grave o muy grave en materia de seguridad y no haber sido tampoco separado del servicio en las Fuerzas Armadas o en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, entre otros.Una vez dados estos pasos, ya se puede ser detective privado. Según los datos de las universidades en las que se imparten los estudios, la empleabilidad es elevada. Además, está la ventaja de que “la inserción laboral puede ser inmediata puesto que no se tiene por qué depender de una empresa, sino que el detective privado puede trabajar por su cuenta”, explica Francisco Moreno, de Cenproex. Aparte, hay que tener presente que en algunos centros educativos hay bolsa de trabajo.

Los ámbitos en los que se puede trabajar son numerosos, aunque desde que comenzó la crisis económica han aumentado las investigaciones relacionadas con el fraude en las empresas como falsas bajas laborales que son continuadas o el fraude empresarial o competencia desleal, mientras que, por el contrario, han disminuido las peticiones para investigar posibles infidelidades o divorcios. Unos casos que, aún con todo, siguen siendo una parte principal de su actividad, siendo los ámbitos laboral y familiar los que más actividad sigue generando.

La ventaja de la profesión es que las posibilidades laborales han aumentado considerablemente desde que la profesión se creó a principios del siglo XX, período en el que los detectives privados se ocupan, principalmente, de investigar casos de infidelidades, de herencias y de personas pérdidas. Hoy la situación es bien distinta.

Entre los ámbitos en los que el detective privado trabaja se encuentra el laboral para investigar casos de absentismo laboral, comprobación de un currículum vitae, despidos, intrusismo profesional, trabajo clandestino o informes y observaciones sobre empleados, desvío de pedidos o quebranto del secreto profesional, entre otros; el personal para hacer informes prematrimoniales, ludopatías, reclamación de custodia de hijos por supuestos hábitos de los progenitores, fugas domiciliarias de menores, malos tratos, abandono de familia o delitos contra la libertad sexual, y el ámbito financiero con casos sobre quiebras, suspensiones de pagos y alzamiento de bienes, búsqueda de deudores o localización de bienes para embargos, información previa a embargos, investigaciones sobre insolvencias financieras o capacidad económica de firmas comerciales, entre otros posibles casos a investigar.

El ámbito comercial es otro en los que puede trabajar el detective privado para encargarse de investigaciones sobre diversos temas como el control de distribuidores comerciales o de la red comercial de ventas e informes sobre actividades comerciales, así como en el de arrendamientos para detectar posibles subarriendos indebidos, ocultación de reformas interiores, ausencias, pruebas para desahucios o la dedicación de la vivienda para otros fines.

También se hacen servicios técnicos de contravigilancia como informática forense,  polígrafo o control de vehículos por GPS y se trabaja en el ámbito industrial para investigar plagios o falsificaciones y de sabotaje industrial, así como en el de mutuas o aseguradoras para detectar siniestros provocados, evaluar grados de incapacidad, comprobar el grado de invalidez tras el alta médica, verificación de secuelas o para la investigación y reconstrucción de accidentes de tráfico.

Y, por supuesto, tampoco falta la labor en el campo de las peritaciones caligráficas como reconocimiento y autentificación de firmas, cotejo y estudio de textos manuscritos, estudios grafopsicológicos y peritaciones sobre obras de arte, entre otras.

Un sinfín de actividades con las que el detective profesional se enfrenta en su día a día a una jornada laboral que puede estar llena de imprevistos y de mucha intriga que investigar para resolver un caso en el que tienen que tratar de no ser descubiertos.

Todas ellas son posibilidades que se abren y que para tener más éxito profesional es interesante observar cuál es el principal nicho de mercado o en qué ámbitos hay menos profesionales para que haya menos competencia. Una decisión en la que también deben tenerse en cuenta otra serie de factores como si en la actividad que se elija va a ser necesario utilizar mucha tecnología o poca, porque puede encarecer el establecimiento como detective privado, sobre todo, si se opta en trabajar como freelance o por cuenta propia.

El salario o los honorarios que se perciban varían según el caso, si hay que hacer desplazamientos a otras ciudades… Por ejemplo, una consulta en un despecho profesional puede costar unos setenta euros y por un día de trabajo se llega a percibir unos 300 euros. La hora nocturna de trabajo, evidentemente, tiene un precio más elevado y puede alcanzar o superar los 100 euros. En el caso de tener que hacer informes, el coste es posible que llegue a superar los 1.000 euros.

Y, durante el ejercicio de la profesión, no hay que olvidarse de algunas obligaciones como la elaboración de informes durante el primer trimestre de cada año sobre las actividades realizadas el ejercicio anterior a través de formularios estándar del Ministerio del Interior.

Fuente: aprendermas.com

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